Plantando y comprando, por fuera de la ley
La primera vez que probó marihuana fue a los
16 años por curiosidad, y desde ese momento, su consumo continuó. Así comenzó
la relación entre Paula Dagostino, artista plástica, y la marihuana. No fue fácil continuar ese camino, cuando le
confesó a su familia que fumaba habitualmente, la madre quiso internarla en una
granja pero sostiene que al final “la piloteamos con psicólgos”.
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| Una de las nenas de Dagostino |
El siguiente paso fue a los 20 años. Se fue
a vivir con Guillermo, su pareja, y juntos cumplieron el sueño de comenzar a
plantar. Su primer semilla provenía del último prensado que compraron. Desde
entonces Paula, o Pula, como todos la llaman, cultiva marihuana en su jardín
techado. Cuida a sus “nenas”, como llama a sus plantas cariñosamente, mientras
se dedica a su profesión: la pintura.
Otra opción para consumir marihuana es
comprarla. Eso es lo que hacía Federico Beloso, que recién ahora está
comenzando a plantar. Tardó en tomar la decisión porque tenía ciertos miedos y
por su hija, que tiene cuatro años. Pero sabe que comprar no es una buena idea,
y confiesa: "He tenido muchas veces que comprar de la peor manera. Me metí
en villas donde no sabés cómo salir, ni tampoco con quién te vas a encontrar.
Siempre vas porque un amigo te dijo, y ese que te dijo te manda a otro, y así".
Carolina Sarati es abogada penalista.
Explica que la ley 23737 es la legislación vigente que pena la tenencia, el
tráfico y el cultivo de estupefacientes. Esta ley sanciona la tenencia y/o
consumo de marihuana incluso para uso personal, aspecto que hoy en día es tema
de reforma. A pesar de que impone distinción en cuanto a la cantidad y su
finalidad, en ambos casos hay una pena de prisión.
En marzo de 2012 se cuestionó la
funcionalidad de la ley 23737 con respecto al narcotráfico. Aníbal Fernandez, senador de la Nación
Argentina por la Provincia de Buenos
Aires, presentó una propuesta que incluía los siguientes puntos a debatir:
despenalizar la tenencia, mantener la penalización cuando la cantidad exceda el
consumo personal, despenalización del autocultivo, y, en el marco de desaliento
del consumo, seguir penando el uso con ostentación y trascendencia en público y
la apología, especialmente cuando se utilice en un medio masivo de comunicación. El proyecto fue presentado y se
encuentra sin ningún avance en el Congreso de la Nación.
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| El prensado, lo que suele adquirirse comprando |
Dagostino y Beloso coinciden con la
despenalización del consumo. La primera explica que uno que planta, es uno
menos que compra, y otro consumidor que va a poder fumar sus propias flores sin
que lo que fume “le dé una piña”, haciendo referencia a la mala calidad del
denominado prensado paraguayo.
Por su parte, Federico Beloso ve la
despenalización para el consumo personal como algo totalmente necesario, y
sostiene: “No quiero estar paranoico cada vez que veo un cana, como si
estuviera haciendo algo malo”. Despenalizar el consumo personal continúa siendo
lo que muchos esperan.
Narcos y policías impunes, consumidores
castigados
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| Un policía que apoya anonimamente la despenalización |
"La ley 23.737 sigue penalizando la
portación, por lo tanto la fuerza pública se ve obligada a detener a quien
presente la sustancia". La diputada de Libres del Sur Victoria Donda
explica que hoy en día hay más de 17000 causas abiertas por tenencia, de las cuales un 70 por ciento son a
consumidores.
Para la diputada el problema reside en que
el Estado penaliza por algo que en realidad es un peligro abstracto para un
tercero, que, en todo caso, puede llegar a afectar a uno mismo. Por lo tanto no
debe haber pena, sino más bien una quita
de pena en esa parte del proceso. Considera que la situación cambia si el
objetivo es la venta.
Otro experto en el tema quién brinda su
opinión es Sebastián Basalo, director de la revista “THC”, dedicada al
consumidor de marihuana.
Para él, la ley 27373 no hace más que alejar
a la gente del derecho mínimo de acceso a la salud, ya que en el caso de que encuentren a una
persona con posesión muchas veces le ofrecen un tratamiento para evitar la
pena, y la mayoría de la gente lo acepta. El problema es que las detenciones
por posesión son muchísimas y las granjas del Estado no tienen más cupos, por
lo que la gente debe costearse un tratamiento privado, y ahí señala que “lucran
con algo que no es una adicción”.
También señala a la policía como un agente
clave en la red del narcotráfico. Para Basalo la policía no sólo lucra con la
venta sino también con las coimas, por lo que la despenalización también
serviría para apalear esta actividad corrupta.
Un agregado a esta cuestión viene de parte
de Pablo Marchetti, ex director de la revista “Barcelona”. Para él, una
cuestión clave consiste en diferenciar entre el consumidor y el adicto y
propone romper con los prejuicios acerca de la marihuana y se pregunta: “¿Por
qué no pensar que los programas de vinos, así todos lindos bien gourmet, no es
incitar al consumo de alcohol?”
La policía también está involucrada en el
negocio para Victoria Donda. Para la diputada el inconveniente es que la ley
actual se utiliza con el siguiente objetivo: cuando no se puede probar la venta
de estupefacientes, se procede realizar una detención por tenencia. La diputada
no cree que este tipo de detenciones sean la manera de combatir al circuito
narcotraficante, porque estas detenciones se transforman en causas, introducen en el sistema penal a personas no deberían
estar, y en todo caso, si la venta es comprobada, solo quedan detenidos
aquellos que representan el último eslabón en la cadena del tráfico de drogas.
No todo es color verde
Fuera de los problemas legales, algunos
también se preocupan por los efectos perjudiciales que puede causar la
marihuana. Una de ellas es Ruth González, psicóloga social, que actualmente se
encuentra cursando un seminario sobre adicciones. Respecto a la
despenalización, su postura es clara: "Me parece
positiva, porque penalizar
a las personas que consumen es una atrocidad y una cobardía de parte
de los organismos públicos y políticos que atacan o tratan de penalizar al consumidor,
cuando en realidad el pez gordo es el narcotraficante".
Sin embargo,considera que el consumo de marihuana está naturalizado, por lo que
ciertas cuestiones acerca de la sustancia quedan olvidadas. González sostiene
que: "La marihuana tiene 400 componentes químicos, el principal es el THC,
pero también tiene alquitrán, al igual que el cigarrillo, y tertenos, que
irrita los pulmones por lo que puede causar cáncer como lo causa el cigarrillo".
Fundamenta: "El componente principal el
THC y este va directo a los pulmones, al hígado y de ahí al cerebro,
específicamente a una capa grasosa que recubre el cerebro, que funciona como
una protección de este. Las sensaciones
que se tiene primero son de euforia explica, pero la sustancia tarda en
eliminarse del cuerpo aproximadamente 25 días; durante esos días no hay sensaciones, pero los componentes permanecen en el cuerpo".



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